El Sporting ganó (2-1) al Granada 74 en un partido que se sumó a la épica centenaria de El Molinón y todo ello, pese a quedarse injustamente con un jugador menos desde el minuto 36 de la primera parte. Se adelantaron en el marcador los visitantes al inicio de la segunda mitad en una jugada ilegal, empató Kike Mateo y puso el segundo tanto en el tiempo añadido Bilic.
|
Sporting |
2 |
1-1, min. 72: Kike Mateo.
2-1, min. 91: Bilic.
|
Granada 74 |
1 |
0-1, min. 47: Javi Guerra.
Ficha técnica
|
Alineaciones |
|
2 – Real Sporting: Roberto; Sastre, Iván Hernández, Jorge, Canella; Míchel, Matabuena; Pedro (Barral, min.56), Kike Mateo (Omar, min80), Diego Castro; y Bilic (Gerard, min 90). |
|
1 – Granada 74: Jaime, Ruz, Viator, Gibanel, Javi Guerra, Francisco (Xisco Nadal, min 61), Fagoaga, Falcón, Marti Crespi, Luque y Alberto. |
|
Árbitro |
|
Antonio Miguel Mateu Lahoz (comité valenciano). Mostró tarjetas amarillas a los locales Bilic, Jorge, Matabuena y Sergio Sánchez, y expulsó a Míchel. Por los visitantes amonestó a Gibanel, Francisco, Falcón y Marti Crespi. |
|
Incidencias |
|
Partido de la trigésimo sexta jornada de Segunda división disputado en el estadio de El Molinón ante casi 19.167 espectadores. Extraordinario ambiente en las gradas. Los jugadores del Sporting saltaron al terreno de juego con una camiseta de ánimo para Juanele (”animo Pichón”). |
El Sporting comenzó poniéndole mordiente ofensiva al encuentro, pero el Granada 74 buscaba cogerle la espalda a los rojiblancos. No se desarrollaba el encuentro al gusto de los rojiblancos, que no acababan de encontrar su sitio sobre el campo.
Para colmo, en el minuto 36 Mateu Lahoz le mostró una cartulina roja directa a Míchel por una falta en el centro del campo. El Molinón no podía creérselo. El árbitro valenciano es evidente que no agota la capacidad de sorprender en cuantos partidos le dirige al Sporting, ya sea fuera o en casa.
El Sporting pasaba a afrontar el partido con un jugador menos.
Así lo inició en su segunda mitad y para colmo, nada más comenzar el encuentro, el Granada 74 marcó por mediación de Javi Guerra, en una balón que le llegó centrado hacia atrás. Hacia atrás desde fuera del campo, porque había salido en un nuevo error arbitral.
Con el marcador adverso y pese a la inferioridad numérica el Sporting trató de adelantar metros. El Granada 74, por su parte, jugaba con tranquilidad, a la espera de poder sorprender al Sporting al contraataque.
Preciado asumió riesgos. Dio entrada a Barral por Pedro. El partido entró en fases de mucha intensidad. El de San Fernando tuvo su oportunidad en una poderosa galopada, pero el guardameta visitante desvió a córner.
Los rojiblancos embotellaban al rival. Había que ponerle fe al partido y el Sporting se la puso. La guinda fue obra de Kike Mateo, que empujó el balón a la red tras una serie de rechaces. Era el empate. Merecido. El Molinón estalló.
Los minutos finales fueron de lucha y casta por parte rojiblanca, pese al cansancio, mientras que el Granada echaba mano de oficio.
Y se hizo justicia. En el tiempo añadido, Mate Bilic, al saque de un córner puso el 2-1 de cabeza. El delirio en la grada y la épica que regresó al césped del centenario campo de El Molinón para poder seguir soñando.
Resumen de Prensa
Así se logran los ascensos
Los rojiblancos dan la vuelta a un partido en el que Mateu mostró una roja injusta a Míchel y dio un gol ilegal a los granadinos
(El Comercio/Manuel Rosety) Fue increíble, sensacional… La victoria de ayer del Sporting sabe a Primera. Épica. Ganó el Sporting en El Molinón, para delirio de los suyos, ante un buen rival y un mal árbitro. El Granada 74 complicó las cosas a los rojiblancos, que no ofrecieron una buena imagen, y tuvieron que superar la inferioridad numérica por la expulsión de Míchel y el gol en contra de Javi Guerra. El mes andaluz acabó bien, con tres triunfos de los cuatro encuentros. A la derrota de Málaga siguieron los triunfos sobre el Sevilla Atlético, el Cádiz y el Granada 74. La de ayer fue la más meritoria, la más trabajada y casi la más inesperada, según como fue transcurriendo el partido.
El Sporting afrontó el encuentro con un ambiente de gala, ruidoso y la mejor entrada. Los rojiblancos salieron con los previstos. El Granada 74 varió el dispositivo. Marcos Alonso sacó un 4-4-2, en el que Javi Guerra estaba algo retrasado y metió a Falcón en la banda derecha, con caídas del delantero dentro a su zona. En el centro del campo, Alberto era más defensivo, por detrás de un batallador Gibanel.
El Sporting salió con más presión y también con prisas. El equipo de Preciado tenía demasiado ímpetu y empezaba a perder el control del balón, después de los primeros acosos a la zona de Jaime, aunque sin ocasiones claras ante la portería visitante.
Capear el temporal
El Granada 74 estaba bien plantado en el campo y supo capear el temporal inicial, para comerle luego terreno al Sporting, sobre todo por la banda de Luque. Roberto fue providencial en la seguridad de la portería. Ante la falta de posibilidades de llegada, los gijoneses también lo intentaron desde fuera del área, con tiros de Míchel y de Kike Mateo, pero sin consecuencias.
El árbitro dejaba jugar bastante, pero el partido empezó a entrar en una fase bronca. La primera falta de los gijoneses se produjo en el minuto 25. Míchel estuvo en medio de una de esas acciones polémicas, con protestas de los visitantes, más expertos. A la siguiente entrada del lenense, punible de amonestación, Mateu se pasa con la roja.
Preciado recompuso las líneas con Mateo algo más retrasado. También Sastre y Pedro apoyaban algo la zona central. El Granada 74 se veía más cómodo y buscaba la espalda de los defensas rojiblancos, pero los dos centrales eran poco menos que infranqueables. Los visitantes cargaban más el juego por la izquierda, en busca de Luque.
El segundo tiempo se complicó más todavía. A los cuatro minutos, una internada de Luque, en la que apenas tenía opciones de llegar al balón y superar a Sastre, acabó con un centro después de que el balón traspasara la línea de fondo. Javi Guerra aprovechó la descolocación de la defensa para rematar con un disparo seco que superó a Roberto. El gol cayó como un jarro de agua fría, pero El Molinón no se vino abajo. Preciado hizo cambios. Metió a Barral por Pedro y alternó la banda derecha con Bilic y Kike Mateo, para buscar más profundidad.
El juego no era vistoso. Además, los granadinos usaban las armas de la veteranía para frenar el partido y perder tiempo en los límites reglamentarios. Hubo momentos en los que la superioridad numérica se notaba en exceso. El Sporting, muy revolucionado, sacaba fuerzas para contrarrestar a un rival con buen toque.
La presencia de Barral revolucionó la defensa granadina, con un extraordinario trabajo de Bilic. El Sporting buscaba el empate con mucho corazón. Era un equipo de raza, enrabietado. Sabía que ganaba la Real y el puesto de ascenso podía cederse a los donostiarras.
Llegó el empate en el momento justo. Jorge desvió un balón en el área visitante y Kike Mateo se anticipó para clavar el balón en el fondo de la portería granadina.
El encuentro entró entonces en una fase tensa y muy intensa. El Granada 74 quería alejar el balón de su portería con ataques a la zona gijonesa. El conjunto andaluz empezó a acusar el peso del partido y tenía algunas complicaciones con la presión gijonesa y, sobre todo, con el peso ambiental de El Molinón. En el tiempo añadido llegó el delirio en las gradas rojiblancas. Omar centra y Bilic gana la acción de cabeza. El balón acaba en el fondo de las mallas granadinas. Fiesta, algarabía, desmadre y todo lo que quieran. Es un gol que puede valer un ascenso.
Bilic, en el descuento, culminó la remontada
(La Nueva España/Víctor Rivera) Luque marcaba las diferencias en un partido equilibrado porque el Sporting respondía con su exuberancia física al mejor toque y la agilidad en el despliegue de los visitantes. Al toma y daca contribuía la permisividad del árbitro, muy poco intervencionista. Hasta que Mateu Lahoz reclamó su cuota de protagonismo. En apenas unos segundos, le dio dos motivos a la afición rojiblanca para desesperarse. No pitó nada cuando Fagoaga interceptó con los brazos extendidos un centro de Pedro. Y, sin solución de continuidad, mandó a la caseta a Míchel por una entrada que la mayoría de las veces se soluciona con tarjeta amarilla.
De repente, un partido en el que nadie reparaba, que se presumía festivo, amenazaba con sacar de paseo a los peores fantasmas del sportinguismo. Preciado retrasó a Kike Mateo cerca de Matabuena para restablecer el equilibrio en el centro del campo y esperar una oportunidad. Bilic volvía a quedarse solo arriba, incordiando a dos centrales que no dieron sensación de seguridad en toda la tarde. Nada ocurrió hasta el descanso, pero la primera jugada del segundo tiempo dobló la apuesta de la tensión y el sentimiento de desamparo.
Luque corrió a por un balón que parecía inalcanzable y centró cuando, aparentemente, había rebasado la línea de fondo. No lo vio así el linier, Mateu mandó seguir y Javi Guerra dejó petrificado a Roberto y a todo El Molinón. El Sporting acusó el golpe y en los minutos siguientes el Granada 74 tuvo su oportunidad de sentenciar. No lo hizo y le dio vida al Sporting, que a falta de otra cosa decidió probar con un tratamiento de choque. Para eso, para convertir los partidos en una descarga eléctrica continua, nadie mejor que Barral.
Con Bilic sacrificado en la banda derecha, la consigna de Preciado estaba clara, con el consenso de la grada: balones a Barral. Así, de la forma más simple, el Sporting se vino arriba y el Granada se arrugó. Las broncas de Luque a sus compañeros sirvieron de poco. Con uno menos, el Sporting empujaba sin cesar hacia la portería de Jaime y defendía la suya con fiereza. La condición física y la convicción moral de que aquello tenía arreglo fue decantando el partido hacia el lado local.
Kike Mateo, que ya empezaba a declinar, estaba donde tenía que estar después de una ensalada de rebotes en el área granadina. Y a partir de ahí, la ruleta rusa. El Granada intentó arreglar como un equipo lo que había estropeado como una banda. Y el Sporting, más convencido que nunca, esperó al último momento para el hachazo definitivo: un córner, la cabeza de Bilic por encima de todos y el balón a la red.
El Sporting logra un gran triunfo con 10 hombres
La victoria ante el Granada (2-1) permite a los asturianos soñar con el ascenso
(La Voz de Asturias/Juan Gancedo) Y si además el Sporting empieza a apelar a la heroica y le sale bien, entonces ya no hay ningún motivo para no creer en que éste puede ser el año… Remontar para ganar –algo que no había sucedido en toda la temporada– y hacerlo en el tiempo añadido –como tantas veces le sucede a los equipos que suben cada año– era lo único que le faltaba al equipo de Preciado, que tras el triunfo de ayer enlaza tres victorias consecutivas después de la derrota en Málaga. El equipo andaluz juega hoy en Vigo, con los mismos puntos (61) que el Sporting y solo dos más que la Real.
El triunfo de ayer supo a ascenso. Ya había pasado con el obtenido en el Carranza hace una semana, pero aquél lo tuvieron que festejar los futbolistas rojiblancos en la intimidad ; éste no, éste desató la euforia más increíble que se recuerda en el coliseo gijonés en las dos últimas décadas. Nada está conseguido, pero el Sporting actual es –con una enorme diferencia– el equipo más fuerte de la categoría en el aspecto mental en esta recta final de campeonato.
El encuentro resultó muy abierto, ya desde el pitido inicial. El Granada 74, ahogado por las bajas –aunque a última hora se recuperó Martí Crespí, lo que fue un alivio para su defensa–, sabía que si se metía atrás era carne de cañón . Los andaluces salieron valientes, y asustaron en los primeros minutos de partido. Roberto tuvo que emplearse a fondo en cuatro acciones, dos con Luque y otras dos con Francisco como protagonistas, y sobre todo en un disparo de Martí Crespí en el minuto 28.
El Sporting, que en la primera parte estuvo muy espeso en la creación y muy fallón en el último pase, empezó a espabilar a la media hora de partido, pero poco le duró. Tras una mano clarísima de Fagoaga en un centro de Pedro que el colegiado dejó sin sanción –en todo caso el lance es fuera del área– llegó la jugada que marcó el encuentro: Míchel, poco inteligente en una acción sin aparente peligro, levantó en exceso la pierna y entró por detrás a Ruz –si bien las imágenes de la televisión revelan que no hay contacto–; Mateu Lahoz, que le tiene pillada la matrícula al lenense, le expulsó con roja directa en una jugada similar a la de Miguel García con Kike Mateo en Cádiz.
Preciado decidió no tocar nada pese a jugar en inferioridad númerica, ni siquiera al inicio de la segunda parte. El primer minuto de la misma resultó trágico para los rojiblancos. Luque, en pugna con Sastre, ganó tanto la línea de fondo que el cuero sobrepasó totalmente el límite del terreno de juego. El asistente, al que la jugada le pillaba en la banda contraria, no levantó la bandera y Mateu Lahoz dejó seguir. El centro ilegal de Luque le llegó, franco, a Javi Guerra, que de disparo raso desde el punto de penalti superó a Roberto (0-1, m. 46).
Los jugadores del Sporting no protestaron demasiado, aunque el tanto no debió de haber subido al marcador. Pero lo hizo, y el partido se puso terriblemente complicado, perdiendo, y con un jugador menos. Con ese panorama, y la Real ganando, el drama se apoderaba de El Molinón. Pero de nuevo fue el propio equipo el que más creyó en sus posibilidades para acabar logrando la remontada con cabeza, y con la cabeza. Jaime realizó una espectacular parada en un zapatazo de primeras de Barral –tras recibir de Diego Castro– que ya se cantaba como gol (m. 60), pero nada pudo hacer trece minutos más tarde: a la salida de un córner remató Jorge, despejó Jaime y Kike Mateo, con un testarazo que primero pegó en el larguero, puso las tablas (1-1, m. 73).
El empate no parecía malo –servía para mantener la tercera plaza, eso sí igualados a puntos con los de San Sebastián– pero los rojiblancos quisieron más. Fue providencial un paradón de Roberto a disparo de Luque (m. 83) para llegar con opciones al descuento, y ahí llegó el éxtasis de la hinchada: Omar botó un córner que él mismo forzó y Bilic, de nuevo de cabeza y otra vez con impacto previo en la madera, puso el definitivo 2-1 que se celebró casi como si valiera un ascenso. La locura colectiva se apoderó del estadio gijonés, y el público tardó varios minutos en salir a los vomitorios porque no quería marcharse.
El ‘74′ sigue perdiendo sangre
Bilic certifica en el m.91 la remontada de un Sporting en inferioridad .Con el triunfo del Albacete, los rojillos están a tres puntos del descenso
(Ideal de Granada /G. S.) El Granada 74 sigue desangrándose poco a poco, punto a punto. El descenso, tras el triunfo del Albacete ayer ante el Salamanca, lo tiene ya a tres puntos, a falta de lo que hagan hoy equipos como el Alavés, el Nástic o el Racing de Ferrol, su próximo rival. El Sporting, por su parte, disputaba ayer la primera de sus siete finales en su camino a Primera División. Los jugadores del conjunto gijonés saltaron con una camiseta que ponía «ánimo Pichón», como homenaje al ex jugador Juanele, ingresado en el hospital por una ingesta masiva de pastillas de litio.
El equipo granadino visitaba el municipal gijonés con el objetivo de ganar para lograr la permanencia, aunque las muchas bajas del conjunto de Marcos Alonso dificultaban el choque para los rojillos. El Sporting pese a no haber jugado mejor que su rival puso todo sobre el campo, pero la expulsión de Michel en el minuto 37 marcó un antes y un después en el encuentro, ya que esa expulsión fue el punto de inflexión del choque.
La victoria rojiblanca fue más fruto del corazón y del empeño de los hombres de Preciado que de cabeza, en su intento de no ser cazados por la Real Sociedad, que ganó en casa frente al filial del Sevilla. El Sporting salió al campo más entonado que su adversario y controló el juego en el medio del campo aunque sin crear verdaderas ocasiones de peligro ante la portería custodiada por Jaime.
Tras el descanso, después de una primera mitad que acabó con empate a cero, el conjunto granadino se conjuró y formó un corrillo en el centro del campo antes de reiniciar el encuentro. Justo dos minutos después, un gol de Javi Guerra que fue muy protestado por la afición puso el partido a su favor. La jugada la inició Luque, que desbordó por banda izquierda y llegó a línea de fondo, pero el balón salió antes de que centrara para que Guerra rematase al fondo de la red ante una defensa rojiblanca parada que esperaba la anulación de la acción.
El equipo asturiano, como ya había avanzado Marcos Alonso, demostró una vez más lo mucho que le cuesta sacar sus partidos adelante en su estadio de El Molinón, donde a lo largo de la temporada se ha dejado un buen puñado de puntos. Kike Mateo lograría el empate en el minuto 72 en un remate de cabeza, previo rechace del central Jorge. Tras su gol, al Sporting le fallaron las fuerzas y el Granada 74 volvió a rondar la portería asturiana. Pero un córner en el m. 91 permitió al croata Bilic rematar de cabeza y colocar el esférico en la portería de Jaime muy ajustado al poste.
La afición sportinguista explotó de alegría entonces y premió la entrega de su equipo aunque muy consciente de lo costoso que será lograr el ascenso tras una década en Segunda División. Los jugadores de Marcos se quedaron atónitos al perder un partido que ganaban por 0-1 y con superioridad numérica. El gol del croata Bilic fue dedicado a toda la afición y a Juanele.
La victoria deja al Sporting en puestos de ascenso a Primera, tal y como estaba antes de esta jornada, y el triunfo de la Real Sociedad hace que todo siga igual aunque con una jornada menos. Por su parte, el Granada74, con esta derrota, unida a la victoria del Albacete, ve como su ansiada permanencia se complica un poco más a falta de seis jornadas.
El ‘74′ da la talla pero el Sporting se empeña y consigue la victoria
Un gol del croata Mate Bilic en el tiempo de descuento dio la victoria esta tarde al Sporting de Gijón (2-1) ante el Granada 74 y le permite seguir en puestos de ascenso en enconada lucha con la Real Sociedad, que también se hizo con el triunfo
(Granada Hoy) Un gol del croata Mate Bilic en el tiempo de descuento dio la victoria esta tarde al Sporting de Gijón (2-1) ante el Granada 74 y le permite seguir en puestos de ascenso en enconada lucha con la Real Sociedad, que también solventó con un triunfo su compromiso frente al Sevilla Atlético (2-0).
El Sporting jugó mejor que su rival y puso todo sobre el terreno de juego, pero la expulsión de Míchel en el minuto 37 de partido lastró sus aspiraciones y la victoria fue fruto más del corazón y el empeño que pusieron los asturianos en su objetivo de retornar a Primera División.
El equipo asturiano demostró una vez más lo mucho que le cuesta sacar sus partidos adelante en su estadio de El Molinón, donde a lo largo de la temporada se ha dejado un buen puñado de puntos.
El partido comenzó con un homenaje al ex jugador rojiblanco Juan Castaño Quirós ‘Juanele’, que se encuentra ingresado en un centro sanitario afectado por una ingesta de medicamentos, ya que el equipo saltó al terreno de juego con una camiseta con la siguiente leyenda: “Ánimo pichón”, en referencia al apodo del ex delantero asturiano (El Pichón de Roces).
Bilic también le dedicó el gol de la victoria al quitarse la camiseta rojiblanca y mostrar la alusiva a Juanele, lo que le costó una tarjeta amarilla.
El Sporting salió al campo más entonado que su adversario y controló el juego en el medio del campo aunque sin crear verdaderas ocasiones de peligro ante la portería custodia por Jaime.
En la segunda parte, un gol de Javi Guerra a los dos minutos de la reanudación, que fue muy protestado por la afición, puso el partido cuesta arriba a los asturianos.
La jugada la inició Luque, que desbordó por la banda y llegó a la línea de fondo, pero el balón salió del campo antes de que centrara para que Guerra rematase al fondo de la portería ante una defensa parada y sorprendida, que esperaba que el árbitro anulase la acción.
El empate lo logró Kike Mateo un el minuto 72, al rematar de cabeza un rechace de un defensa tiro de Jorge.
Tras el su gol, al Sporting le fallaron las fuerzas y el Granada 74 volvió a rondar el asturiana, pero un saque de esquina en el minuto 91 permitió a Bilic rematar de cabeza y colocó el balón en la red ajustado al poste.
http://www.realsporting.com
Andrea Larriba Díaz


